Sujeto y Objeto: reflexión sobre lo bello

imagen con fines ilustrativos.

Autor: Emilio Paz | Poesía |Perú

Desde Perú, Emilio Paz vuelve esta semana para hacernos analizar con su poesía, resulta interesante su propuesta puesto que aborda una temática compleja, maxime tratandose del mundo del arte; la estética, la belleza, la subjetividad inmersa en estos conceptos son el hilo conductor de esta antología poética, sin más te dejamos con la obra de Emilio Paz.

CANÓNICO DISCURSO SOBRE LA FEALDAD

Sobre la fealdad se podrían escribir mil historias,
sobre su origen / sobre su mal,
pero dedicarle un apartado a la fealdad
es un acto cristiano de otorgarle un hogar al mal.

Diablo / Demonio / Asesino de la belleza,
cruel patíbulo que sirve de capilla ardiente
para los hombres sin nombre.

Pero yo pose nombre, me identifico con aquel
que alguna vez fue hombre
y que ahora duerme / duerme sin nombre para recordar.

Y ese olvido es un acto de fealdad,
en cambio, la muerte es hermosa.

Olvidar es un acto fe y cruel,
acto que se confunde con misericordia y perdón.
Pero el camino es una hostia a medio comer
y que escupimos al recordar el pecado de vivir.

Latitud y plenitud, corazón que late sin pizca amante
sobre las gónadas de los incestuosos.
Permiso a medio parir y la fealdad que gobierna
en aquel Edén a mitad del desierto.

Sobre la fealdad se podría escribir todo / nada,
pero siempre será la asesina de la belleza,
asesina de los hombres,
asesino de los nombres que nos quedan.

SOBRE LOS CÁNONES DE LA BELLEZA

La belleza nace del coito entre sujeto y objeto,

la belleza es un poema que no tiene acabado,

es un trabajo rústico con aroma a campo.

La belleza es libre y es esclava

de su propio destino

que fuese escrito sobre las rocas primeras

que Dios mandara a la tierra.

La belleza posee aroma a azufre,

con adornos de coletillas de cigarro

que fueron el último deleite del joven de la esquina,

joven de tacos largos.

La belleza tiene ethos, pathos, episteme,

pero tiene una ausencia leve de logos.

Locura y algarabía, dinámica del juego que yace

sobre ella / sobre su cuerpo desnudo.

Húmeros rotos, manos atadas a los ojos de un ave,

cuerpo que es un ente sin pasaporte,

una novela rusa que se escribe con sangre.

La belleza es un canon sin regla,

es la columna de una entidad

más grande que el propio sistema que nos rige.

La belleza / la promiscua belleza

que seduce a todos los hombres

que se entrega a todos los sentidos / todas las voces.

LA NATURALEZA DE LO BELLO

Lo bello no puede estar exclusivamente en el sujeto,
tampoco debe ser una sombra del objeto.
Lo bello debe emerger de un encuentro íntimo
entre los sentidos, la razón y los fenómenos perceptibles.
Lo bello podría encontrarse en un copo de nieve
que rodando, cuesta abajo, forma un objeto más grande.
Sus cualidades seguirán presentes,
como presente está el clima y los cambios de la naturaleza.
Lo bello es como una gota que da vida a un río
o una fila de hormigas que regresan a su hormiguero.
Hay un balance entre medidas y funciones,
lo armonioso es bello, porque lo armonioso es cognoscible.
Pero en el caos se percibe el desorden
y los sentidos no logran capturar las cualidades propias
de los objetos.
Lo bello es connatural a lo verdadero y lo bondadoso,
no puede emerger como hijo de ellos,
sino como hermano mestizo.
Lo bello es innato al gusto de los especímenes
y a los aromas de los versos.
La figura humana es una belleza transformada,
restaurada por la suprema belleza.
Pero en el acto imperceptible de la mente
se encuentre ese barco de Caronte que se viste de belleza.
Las figuras, las sombras abstractas,
el ruido de las piedras al rodar
o de las olas al golpear los peñascos y las rocas,
todas esas sensaciones son bellas.
Un poema, una mirada hacia la luna,
la revelación del misterio que atrae al hombre,
todo aquello que sea verdadero, es bello,
y todo lo bello posee una bondad ontológica
donde el hombre encuentra la respuesta
para aquella densa pregunta con la cual nace.
La muerte es bella en su propia naturaleza,
porque es el tránsito de aquel tiempo que poseemos,
seres mortales que regresamos a brazos del Eterno.
Lo bello es tanto más que todo lo que está escrito
en este poema que intenta ser un ejemplo de lo bello.

Sobre el autor

Emilio Paz

Emilio Paz Panana (San Martín de Porres, Lima, 1990). Es egresado de la carrera de educación, con especialidad en Filosofía y Religión, por la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Es Autor de “Septiembre en el silencio” (Club de Lectura Poética, 2016), “Laberinto de versos” (La Tortuga Ecuestre N° 384, 2018) , “La balada de los desterrados” (Ángeles del Papel Editores, 2019) y de la Antología Virtual “Discursos Estéticos” (Liberoamérica, 2019).

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