Karelyn Díaz (Geraldina)

Karelyn Díaz (Geraldina) – Escritora salvadoreña.

Karelyn Díaz es una jóven autora salvadoreña, ganadora del tercer lugar en el Certamen Literario «Horacio Castellanos Moya» con el cuento corto «Reflejos» bajo su seudonimo «Geraldina». Karelyn, quién se mostró entusiasmada a la hora de realizar está entrevista, comenta que nunca se imaginó ser condecorada debido a la fuerte competencia y el talento de los otros escritores.

Su pasión por la literatura, podría decirse que se originó debido a su espíritu contestatario, al respecto comenta, «en el bachillerato tenía una maestra de lenguaje que me hacia la vida imposible, entonces comencé a empaparme de conocimiento literario, para salirle más adelante y que no me estuviera molestando».

Karelyn Díaz se describe a si misma como una persona seria, no obstante, bajo su seudónimo «Geraldina» puede percibirse la parte más sátirica de su personalidad, misma que se ve reflejada en su obra «Reflejos» la cual compartimos contigo a continuación.

Reflejos – Geraldina

Fotografía de Michael Gaida

Mi nombre es María de los Ángeles, mi edad no se la voy a decir porque a una señora respetable eso es lo último que se le pregunta; pero sí le voy a decir que la experiencia es de lo que más me abunda porque de que he vivido, he vivido.

¿Información quiere? A mí nada se me escapa, pregunte todo lo que quiera. ¿Qué es lo que quiere saber? ¿Que cómo se veía el matrimonio de Juana y Carlos? Mire, lo primero que le voy a pedir es que no vaya a decir que yo le he contado todo esto porque después vienen los chambres y la quieren agarrar a una de chute, ¿me entiende?

Pero ahorita le cuento. Fíjese que ellos no se ven muy felices. Aquí entre nos, don Carlos siempre viene bolo; es que él trabaja en una construcción allá por San Miguel, se está toda la semana y viene solo los findes, no lo culpo. Bien feo le toca a la gente, ¿veá? Tiene que andar de arriba para abajo para ver de qué harta uno, por suerte yo tengo a mi hijo en otro país y desde allá me manda mis poquitos porque si no fuera por él quién sabe cómo te tocaría.

¿En qué estaba? Sí, sí, que viene los viernes pero para qué viene si solo a pelear con la mujer; una vez casi le da duro, grandes gritos que se escucharon pero a mí se me hace que la Juana es la loca, el pobre cómo se jode el lomo y es que se desvive por sus hijas y la mujer solo quejándose por esto y lo otro; más que a mí se me hace que le anda dando baje porque una vez escuché que se anda metiendo con uno de los mareros de la colonia, lo peor que ella bien vivida, con hijas, gran bicha que se cree.

A veces me pongo a pensar que cómo hay mujeres que son así con sus maridos y sus hijos ¿va? Tan hechas leña que son. No entienden que la mujer tiene que estar en la casa por y para ellos; de qué les sirve ser mujer si no sirven para nada, digo yo.

¿Qué dice? ¿Que cómo me consta que lo engañaba? No, es que mire, una que ya está vieja no le meten gato por liebre. El marido ni pasa acá pero ella sale por allá con kilos de maquillaje y faldas bien cortas, como que si fuera prostituta, qué ejemplo le da a sus hijos, ni se ha de preocupar por ellos. Y más que la situación cómo anda para los más muchachos, que van a la universidad con el gran miedo, y una también con el Jesús en la boca, con el miedo de verlos muertos o que ni aparezcan, horrible se ha de sentir pasar por todo eso.

Como le decía, esa Juana bien feo se arregla, si hasta para ir a la tienda, toda pipirisnais, no es raro que llame la atención de gente rara, si acacha lo que quiero decir. Una mujer se tiene que dar a respetar desde la forma en que se viste, cómo va creer que voy a dejar que mis hijas salgan así, ¡nombre! Antes muerta que tener una hija así de peperecha.

Después las mujeres se quejan que las agarren y les hagan cosas, ¡pero es que ellas tienen la culpa! Y de eso no se dan cuenta, el hombre ya de por sí es débil y estas mujeres se andan ofreciendo y tentando a todos, si a gritos piden atención, pues.

Y eso que no le he dicho pero por la culpa de esa Juana, los mareros se vienen a meter más a estos rumbos, si antes acá no había mucho de eso, no ve que a la señora de dos casa más arriba de esta, intentó poner una tienda y le digo intentó porque esos desgraciados le cayeron como ratas al queso para pedirle la renta, si ella me dijo que ninguna ganancia le daba, que solo para ellos era todo el pisto.

Pero mire, de verdad que no le vaya a decir a nadie que estoy hablando porque ya ve que si se llegan a dar cuenta es para que me vengan a dar una en la nuca como a la señora que era vecina de mi hermana; fue testigo de cómo mataban a un panadero, la pobre mujer le ayudó a la poli y no ve que ni dos días habían pasado cuando la dejaron como colador de tantos hoyos de balas.

¡Pobre mujer! Dejó solitas a dos criaturas, según me dijeron, se tuvieron que ir a vivir con la tía por parte del tata. Yo no sé pero bien dicen que a los hijos nadie los cuida como la propia madre porque a los pobrecitos me los he encontrado en los buses, pidiendo moneditas para poder comer, gran lástima que me dan.

Aunque usted de lo que quiere saber es de la pelea de hace dos días de aquellos ¿verdá? Pues fíjese que yo estaba por ahí, cuando escuché a lo lejos que la Juana estaba embarazada y mire, no es que ande pendiente de ellos, pero que yo me acuerde don Carlos ya tenía bastante de no venir a la casa por el problema que le conté de que le iba a dar duro a la Juana, además que ellos mismos dijeron que tenía mucho de no estar juntos y estaban hablando de un embarazo reciente.

Yo no me imagino el dolor del pobre don Carlos, a saber si era cierto pero le dijo que él andaba con otra mujer por allá, pero mire, yo no lo culpo, esa mujer de la Juana no le servía y él tiene sus necesidades, pues. Ojalá no lo vaya a querer abortar, ya suficiente el daño que esa ha causado, ya tiene bastante para ir a quemarse y podrirse en el infierno.

Y ya lo último que escuché es que estaban hablando de separarse por completo porque ella no es feliz, solo imagine el gran descaro de esa mujer, todavía le dijo eso. Pero hasta acá, señor.

¿Cómo me dijo que era su nombre? Ah, sí, don Varela, disculpe que ya no le puedo decir nada más pero eran como las cinco de la tarde y ya iba tarde para la Iglesia, es que uno debe ser fiel a nuestro Salvador, no vaya ser que los pecados de la gente incrédula se le peguen a uno.

¿Cómo dice! ¿La encontraron muerta?  Ay no, pobrecita, tan amiga mía que era, ojalá se haya muerto rápido porque eso de estar sufriendo está yuca. Pero ya ve lo que le digo, por andar viéndose como puta, la pobrecita.

Tan buena persona que era conmigo, gran amiga la que acabo de perder. Mire, usted, que ya la vida no vale nada.

¿Que qué voy a hacer yo? Pues qué puedo hacer si solo soy una señora, mucha lástima me dan los niños que se quedan solos pero es que ya les tocó valerse por sí mismos. Pero sabe qué, venga, don Varela, ¿es creyente, verdad? Obviamente, si Dios es vida. Ore conmigo.

Dios de misericordia y amor, ponemos en tus manos amorosas a nuestra hermana Juana que has llamado de esta vida a tu presencia…

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