Noche de Fuego: Un acercamiento a la realidad de la mujer mexicana bajo la mirada de Tatiana Huezo

Por: Eduardo Melara

El cine mexicano ha dado de qué hablar este 2021, primero con el estreno del falso documental, Una Película de Policías (2021) del director, Alonso Ruizpalacios (Güeros, 2014) (Museo, 2018), y de la cinta Noche de Fuego (2021) de la directora mexicano-salvadoreña, Tatiana Huezo (1976). Ambas cintas estrenadas en noviembre y a través del gigante del streaming, Netflix (Otra victoria para el “Netflix and Chill”) han recolectado galardones y ovaciones de parte de los jurados de los diferentes festivales donde se han presentado y de estas dos, la cinta de la directora nacida en El Salvador, pero criada en México, es la que ha dado de qué hablar y ya suena como la favorita para representar al país azteca en su carrera por una nominación al Oscar en la categoría de Mejor Filme Internacional en los premios de la Academia del próximo año.

Noche de Fuego nos cuenta la historia de Ana, Paula y María, tres niñas que crecen en un pequeño pueblo en una región rural de México que es asediada por los carteles de la droga, muchos de sus habitantes, sobreviven trabajando como jornaleros en las cosechas de amapolas destinadas para la producción de drogas, tanto Ana, como sus amigas y las demás niñas del pueblo, tratan de llevar una vida normal, mientras sobrellevan el miedo de un día ser raptadas.

Lo primero que resalta de historia es su guion, muchas veces, este tipo de películas, con una primicia que trata de mostrar la realidad de lo que ocurre en la sociedad mexicana, empieza enganchando a la audiencia, mostrando personajes e historias que se desarrollarán a lo largo de la cinta, pero muchas veces, caen en el error de “estancar” la película con demasiado diálogo innecesario que te da la sensación de que está ahí solo para alargar la película, tal como sucedió con Roma (2018) de Alfonso Cuarón, la película comienza con buen ritmo, pero entonces tenemos partes de la cinta que te hace preguntarte porqué están ahí (Como la escena del extranjero que se pone a cantar en medio de un incendio). En Noche de Fuego, incluso hasta los momentos de silencio tienen un gran valor y significado que aportan a la trama de la película y debido a esto, la cinta no decae en ninguna de sus casi dos horas de duración y te mantiene atento a qué es lo que pasará en la siguiente escena.

Al buen guion se le complementan las interpretaciones, Ana es un personaje principal interpretado por dos actrices. Ana Cristina Ordóñez González da vida a Ana de niña, mientras que Marya Membreño interpreta a Ana adolescente, lo mismo pasa con los personajes de Paula y María, el elenco secundario es completado con interpretaciones sobresalientes, como es el caso de Mayra Batalla como Rita, la madre de Ana.

Al ser un elenco compuesto principalmente por mujeres, vemos como logran adentrarse de una forma natural en sus personajes, tanto que todas aquellas emociones y sentimientos que sienten son transmitidas a la audiencia. No sería extraño que Batalla incluso reciba una nominación al Oscar en la categoría de Mejor Actriz de Reparto.

La dirección de Tatiana Huezo no pasa desapercibida, luego de ser conocida como realizadora de documentales, se atrevió a dar el salto para debutar en la ficción con Noche de Fuego, la cual se basó en el libro Prayers for the Stolen de Jennifer Clement, publicado en el 2012. En este largometraje, Huezo sigue explorando lo vulnerables que están las mujeres en México ante el tráfico de personas por parte de los carteles de la droga, dicha problemática ya había sido abordada previamente por la directora en su documental Tempestad (2016).

Huezo, hizo todo lo posible por darnos un retrato realista sin salirse de la ficción en relación, no solo al tráfico de personas, sino también al inmenso poder que estos grupos criminales tienen sobre sociedad mexicana, incluso en las fuerzas de seguridad, un retrato brutal y honesto que no solo es exclusivo para México, sino de varios países de Latinoamérica que se ven a merced de grupos similares a los carteles (Como es el caso de El Salvador con las pandillas), por lo que se es fácil identificarse con la historia y en especial con los personajes de la cinta.

A la historia y las actuaciones se le complementa la fotografía y la banda sonora, ya que la directora nos muestra a través de planos generales y de detalle, la forma en que se lleva a cabo la trama y para ponernos en contexto de lo que está ocurriendo. Aunque la mayoría de la película se desarrolla sin música, la película posee una banda sonora que bien aparece en los momentos adecuados y transmite el sentimiento que los personajes sienten en ese momento.

En resumen, Noche de Fuego es una cinta que destaca, principalmente por su guion, sus interpretaciones y su dirección, al ser una cinta con una historia con la que el espectador se puede llegar a identificar, gracias a ello, no decae en ningún momento y mantiene el interés a lo largo de la película sin necesidad de diálogos innecesarios para alargarla aún más.

A modo personal, antes de ver la cinta, Amores Perros (2000) de Alejandro González Iñárritu era mi película mexicana favorita, pero ahora ha logrado pasar a segundo lugar, ya que ha sido desplazada del primer puesto por Noche de Fuego, definitivamente hay que ver esta película.

Sobre el Autor

Eduardo Melara

Colaborador de Revista Culturel, estudiante de periodismo y cinéfilo.

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