La Ceiba: Símbolo de la unidad

«Madre tierra abre tu vientre y acepta nuestra ceiba» rezaba una de las frases que se declamó durante la ceremonia antes de trasplantar la nueva ceiba en Santiago Texacuangos.

Tras la pérdida de la antigua Ceiba, la población de Santiago Texacuangos le dio la bienvenida a una nueva que cobijará con su sombra y será herencia a las nuevas generaciones.

Frente a la parroquia de Santiago Texacuangos se congregaron este 13 de octubre pobladores y autoridades municipales para trasplantar la nueva ceiba del pueblo, cuya presencia es vital según los principios indígenas.

Antes de trasplantar la ceiba se llevó a cabo una ceremonia que consiste en un homenaje a la madre naturaleza, por lo que se realizaron las cortesías a los cuatro vientos, es decir, saludos hacia las salida del sol y por donde se oculta, el rumbo de donde viene el viento y el último que es de donde fluyen las aguas.

La ceremonia fue dirigida por el tata José Luis que llegó desde Izalco, los postes (personas que se colocan en los cuatro puntos) fueron el alcalde y habitantes del lugar que además fueron acompañados por los danzantes dirigidos por el hermano kuatzin.

Tata José Luis fue el encargado de dirigir la ceremonia.
Los danzantes representan el movimiento de la tierra girando de izquierda a derecha.

«La ceiba, tal como son sus raíces por dentro, así son sus ramas por fuera. Entonces la ceiba une el cielo y la tierra; es un canal de energía. Unifica todo el pueblo.» dijo Amilcar Ramirez, maestro de nahuat y danzante indígena, que participó en la ceremonia. Para Ramirez, este fue un día especial y de mucha energía que se comprueba con señales en el cielo, como el camino de nubes y un halo en el sol.

Antiguamente según la tradición nahuat-pipil por cada 54 casas de un pueblo se tenía que sembrar una ceiba. Además, la ceiba se sembraba junto con el amate y el conacaste que eran conciderados arboles sagrados.

Con la llegada de los españoles, estos detectaron estos centros de ceremonias por lo que impusieron sus iglesias en esos espacios, provocando una unión que ha perdurado por los años.

Los abuelos del pueblo fueron los encargados de plantar la nueva ceiba

El evento fue gracias al trabajo conjunto del grupo indígena Tetzakwanku junto con la alcaldía municipal y la biblioteca Texacuangos. Una vez finalizado el evento hubo degustación de tamales de pescado y fresco de canela , alimento y bebida típicos del lugar.

Para la ceremonia se utilizaron especias, flores, velas y otros elementos que representan nuestra cultura ancestral.
Entre las danzas ejecutadas estaban «La de las aves» y «de la chicha» que son elementos comunes del lugar. Y en honor a Panchimalco se realizó «la danza de las banderas».
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