Ser poeta en 2022

El arte de la poesía ha sido una forma bella de expresión que por siglos ha dotado de identidad a tantas generaciones. El Salvador no ha sido la excepción, grandes voces poéticas han dejado un legado literario que deja la evidencia del talento y capacidad de los salvadoreños.

En la actualidad, frente a una sociedad tan consumista, dependientes de la tecnología y afanados con el ajetreo de la vida contemporánea. En pleno 2022, aun bajo los estragos del covid-19 que conllevó una etapa de cuarenta, surgen las pregunta ¿es aún la poesía viable? ¿Es la poesía algo pasado de moda?

Es claro, que las nuevas generaciones como herencia de años de un sistema educativo deficiente, no aman la sensación de tener un libro entre las manos, de abrir los ojos frente a las hojas de papel y mucho menos son amantes de la lectura de un bello poema.

Cualquiera podría creer frente a ese panorama, que la poesía es cosa del siglo pasado, que se quedó como herencia de lo antiguo. Sin embargo, la voz poética, afortunadamente, no ha muerto. Es más, las nuevas dolencias y los movimientos de la actual forma de vida son, sin lugar a duda, nuevas formas de inspiración. Porque el poder de la poesía es su poder de adaptación a épocas y a tantos temas.

Así, a lo largo de la historia, la poesía ha sido la bella voz del amor, la alegría, la victoria, la unión, la fe; pero también del horror, el dolor, la desesperación, la tristeza, la muerte, la guerra… la poesía es pues la concreción del sentimiento humano. Y que buena noticia es saber que la poesía no ha muerto y sigue siendo producida por escritores de nuestro país. Personas que aun reciben la inspiración divina de Eratos, musa de la poesía.

Entre versos y estrofas se plasma el sufrimiento, la pobreza, el amor apasionado, la belleza, el campo, la ciudad, la religiosidad, lo erótico… en fin, todo el universo de la mente humana que se materializa en la poesía. De esa manera nuestra realidad se sigue hilando a través de los versos, la rima, el ritmo y la cadencia. Y es una ley de vida que mientras alguien escriba poesía, habrá otro que lea poesía.

Sin embargo, no hay que dormirnos en los laureles, al contrario, no hay que olvidar la urgencia de velar por un mejor sistema educativo y que sea prioridad la formación de mentes lectoras y amantes de la literatura. Debe ser una prioridad la consolidación de una generación lectora y que por consiguiente adquiera las habilidades de escritura.

Ahora que celebramos el día de la poesía, asumamos el reto de despertar el espíritu de la poesía y fortalecer las ansias de pintar la vida misma en versos y estrofas. Siempre debe estar pendiente el título para el próximo poema.

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