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Y ustedes, ¿ya recibieron su navidad?

Y ustedes, ¿ya recibieron su navidad?

Es una mañana fresca de diciembre, la amable señora que vende el pan francés por los pasajes de la colonia me regaló un guacal luego de la compra . La semana pasada, la señora de la venta de tortillas le entregó una manta a mí mamá, y mi hermano obtuvo ayer un calendario en la barbería. Es «la navidad» que entregan los comerciantes por las compras durante el año.

-Aquí está su navidad- dicen los vendedores mientras entregan los presentes. Esta es una interesante tradición que los comerciantes salvadoreños llevan a cabo cada diciembre, una bella muestra de agradecimiento a sus clientes fieles.

Los compradores reciben con agradecimiento todo tipo de regalos, y muchos los esperan desde que inicia el ultimo mes del año. Recuerdo cuando mi madre ha dicho en alguna ocasión: «La niña fulana no me dio navidad este año». Así, parece un convenio tradicional entre vendedores y clientela.

Lo cierto es que esta dinámica con los comerciantes es un apoyo mutuo. Los compradores obtienen los productos cerca de sus casas, y los proveedores de estos obtienen ingresos necesarios para el sostenimiento de las familias. Y, el entregar un regalo en el último mes es como un broche de oro por un año de apoyo.

Y es que, es un detalle especial el recibir un pequeño reconocimiento de las personas que nos proveen de los insumos necesarios, aunque no es obligatorio, pues ellos cumplen con una labor para obtener sus ingresos y nosotros pagamos por ello. Sin embargo, esto refleja un sentido especial de la temporada: el agradecimiento.

Más interesante es que no son grandes consorcios o negocios grandes, son nuestros vecinos que con mucho esfuerzo apartan de sus ganancias para comprar un detalle que recuerde cuanto agradecen por mantenernos comprando de sus ventas. Por eso, el poder de este presente no es el valor económico, si no la buena intención y lo que ha implicado entregarnos una expresión material de su agradecimiento.

«La navidad» que entregan los comerciantes es un claro ejemplo de como el regalar no debe ser por simple consumismo, por el contrario, es un símbolo de agradecimiento y al mismo tiempo es una estrategia comercial; pues la señora de las tortillas nos da una manta o la del pan una panera, y esperan con ánimo que las usemos para comprar su producto. Además, los calendarios tienen la imagen y nombre de los negocios. Todos nos beneficiamos.

Entregar «la navidad» es una de esas tradiciones que vale la pena conservar y difundir. Además, de digna admiración de nuestros comerciantes salvadoreños; hombre y mujeres cuyo trabajo requiere de mucho esfuerzo y dedicación. Son emprendedores que esperan mantener sus ventas para solventar sus necesidades y para ello serán necesarias nuestras compras.

Tal como dijo Rutilo Grande, “Nos tenemos que salvar en racimo, en mazorca, en matata, o sea, en comunidad”. Nuestras relaciones comunitarias de compra y venta ayudan a mantener la economía local y nos beneficiamos todos. Entonces, que esos pequeños presentes nos recuerden el poder del apoyo y el agradecimiento. Que esta temporada nos recuerde que siempre es tiempo de dar y compartir.

Y ustedes, ¿Ya recibieron su navidad?

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Javier Iraheta