Microrrealidades contadas por José Zelaya

Cualquiera que no esté en contacto con las realidades de los países latinoamericanos podría llegar a creer que los tiempos donde se comerciaba con seres humanos y eran sometidos a prácticas inhumanas llegaron a su fin hace años, sin embargo, la evidencia nos demuestra lo contrario.

«En el 2017 la Comisión Interinstitucional Contra la Explotación Sexual y Trata de Personas (CICESCT) reportó que mensualmente alrededor de catorce personas en Honduras, son víctimas del tráfico y trata de personas, especialmente jóvenes y niñas” (Diario El Heraldo, 2018).

Asimismo, ya sea por necesidad o como consecuencia de lo planteado en el párrafo anterior, la prostitución sigue siendo una realidad. En la historia del país ha retumbado en los oídos de los ciudadanos que muchos de los funcionarios públicos y empresarios alimentan sus deseos carnales de esta forma (Diario El Tiempo. 2017).

El microrrelato es un género literario que permite exponer las situaciones sociales de un país, desenmascarar  de manera implícita las atrocidades que agobian a un pueblo que guarda silencio. Su brevedad es inapelable, con pocas palabras, se puede llegar a la profundidad de la mente del lector para hacerle reflexionar. Bajo esa premisa, José Zelaya comparte los siguientes textos con nosotros.

La Mercancía

Átalo. Lo necesito vivo aunque desconozco su valor. En el país del sueño americano, como todos lo llaman; estos son los que más rápido se venden.

Dile que guarde silencio, no soporto los gritos. Lo único que me mueve es el dinero. Incluso, puedo decirte, que mi esposa sigue creyendo que aún trabajo en la oficina cerca del centro de la ciudad. Llama a Mr. Craw, dile que tengo un paquete especialmente para él.  Mencioná que es importado desde las hermosas Islas de la Bahía. Tal vez así, podemos engañarlo fácilmente. 

Mirá todo lo que pagó por él, ¡ves, te lo dije! Lo único que necesitas para seguir en este negocio, es no sentir lástima por nadie.

José Zelaya | Honduras

V.I.P

Eran las tres de la madrugada cuando ofrecía mis servicios en la calle del Obelisco. Romina me acompañaba siempre al rótulo del viejo hotel “La Gardenia”. Sé lo que vas a decir, que mi trabajo no es digno. Pero eso me dejó de importar hace mucho tiempo. Mi marido murió, no logré terminar la secundaria y mi madre me dejó al notar que todos los hombres se enamoraban de mí. No estoy orgullosa de sacar a relucir esa cualidad, pero de eso comen mis hijos. Al menos ellos, no conocen mi vida secreta. Espera… Conversamos otro día, la camioneta del diputado Edgar me está esperando en la esquina con mi amiga.

José Zelaya | Honduras

Jose-zelaya
Sobre el autor

José Zelaya

Escritor  de minificción y poesía. Ha ganado diversos concursos nacionales e internacionales. Forma parte del colectivo internacional “Minificcionistas Pandémicos” representando a Honduras.

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