El náhuat de El Salvador

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Por: Héctor Martínez.

Cuando hablamos de náhuat hacemos referencia a una lengua yuto Azteca, algunos lingüistas creen que tiene su origen en el suroeste de los Estados Unidos o el noroeste de México. El náhuat de El Salvador entra en la categoría de los nahuas orientales debido a las similitudes que comparte con las variantes del oriente de México, esto probablemente se debe a que la migración que se asentó en El Salvador provenía de esa zona.

Dentro de los nahuas orientales tenemos a los hablantes de La Huasteca y el Sur de Puebla, con quienes compartimos muchas similitudes. Y nuestros hermanos más cercanos sin duda son los nahuas del istmo, es decir, los del Centro y Sur de Veracruz, Cosoleacaque, Mecapayan y Pajapan; justo de la zona de donde se cree que salieron los migrantes nahuas de México hacia el actual territorio de El Salvador.

El término «pipil»

Aunque algunos le llaman náhuat-pipil al idioma desarrollado en El Salvador, los hablantes insistimos en llamarlo sólo «náhuat» debido a la dudosa procedencia del nombre «pipil» y sus variados significados.

Según una historia el nombre «pipil» fue dado por los tlaxcaltecas que acompañaban a Pedro de Alvarado durante la invasión, pues al escuchar hablar a los habitantes de nuestro territorios, ellos dijeron que se hablaba un náhuatl (mexicano) corrupto, y que hablábamos como «niños», es decir un mal náhuatl. Ya que «pijpipil» significa niños, «pipil» niño.

Pero también existe otra posible razón por la que nos llamaron pipiles, ésa casi nadie la menciona, en ésta se plantea que probablemente nos llamaron así porque somos provenientes de un linaje especial. Según este planteamiento «pipil» puede derivarse de la palabra «piltzin». El sufijo náhuat «tzin» se utiliza como diminutivo y como marcador de respeto o nobleza. Entonces, «piltzin» significa “niño noble” o “príncipe”, por lo que los pipiles fueron llamados así porque probablemente descendían de las familias nobles que habían emigrado de México a Centroamérica. En el náhuat actual, la palabra «piltzin» significa tanto niño como noble.

¿Dialecto o lengua?

Es importante recalcar que el náhuat es una lengua o un idioma. El náhuat no es un dialecto, sin embargo las personas lo llaman así por dos razones: primero es para hacerla ver de menos, ya que le dicen dialecto de una forma peyorativa. Segundo, por desconocimiento porque al leer un poco más sobre cuál es la diferencia entre idioma, lengua y dialecto nos damos cuenta que todos los idiomas o lenguas tienen dialectos, es decir que un dialecto es como una división interna de los idiomas.

El mismo español tiene varios dialectos, tenemos el español andino, el español caribeño, el español chileno, el español colombiano, entre otros. Entonces el náhuat no puede ser un dialecto; es una lengua, constituye un idioma como cualquier otro, como el inglés, el francés o el español. Tiene sus reglas gramaticales y todo lo que posee cualquier lengua del mundo. Y el que diga lo contrario lo invito a aprender náhuat.

¿Náhuat o náhuatl?

Otro error garrafal es confundir el Náhuat y el náhuatl que son dos lenguas distintas. Aunque es verdad que existe un alto grado de inteligibilidad, entre un hablante náhuat y uno náhuatl, no hay una comprensión en su totalidad, creo que no podría haber una conversación totalmente fluida el uno con el otro. Bueno, aunque falta analizar y hacer comparaciones más profundas entre ambas lenguas. El ejemplo más sencillo podría ser cuando escuchamos a alguien hablar portugués o italiano, nosotros comprendemos un par de palabras, pero el mensaje completo de lo que quieren transmitir no lo comprenderemos al 100%.

Como son dos lenguas distintas podemos mencionar que el náhuat no tiene el dígrafo TL al final, por eso nuestra lengua en El Salvador se llama náhuat y no náhuatl. Además, en el náhuat de El Salvador no tenemos la vocal «o» pues sólo existen 4 vocales: a, e, i y u.

Nahuahablantes de El Salvador

Actualmente no se conoce un dato exacto de nahuahablantes. Sólo se tienen las cifras oficiales que lanzó el Centro Nacional de Registros en el 2007, luego del último censo poblacional. En éste se detalla que sólo quedaban 197 hablantes distribuidos de la siguiente manera:

Entonces, haciendo énfasis en que todos los nahuahablantes de El Salvador son personas de edad avanzada y que tristemente son de muy escasos recursos económicos, la esperanza de vida no suele ser tan alta.

En ese sentido, conocer estos datos es alarmante, ya que aunque no se conoce el dato exacto, sabemos que son menos de 200 hablantes nativos. Son los últimos que nos quedan y lastimosamente no hay proyectos para mejorar ni sus condiciones de vida, ni planes para la revitalización o el resguardo de nuestro náhuat.

Se necesita actuar para preservar el náhuat

Se necesitan crear campañas de concientización para que como salvadoreños valoremos nuestras verdaderas raíces. Lamentablemente a nivel nacional son pocas las personas que tienen esa conciencia y ese amor por lo propio. El salvadoreño no es consciente de la pérdida que se avecina para nuestro país y patrimonio cultural.

Este cambio de mentalidad debe iniciar desde el Estado, pues hay leyes que amparan la protección, revitalización y resguardo de nuestra lengua, pero no se lleva a la práctica. Leyes hay, pero nadie las recuerda, ni las hace valer.

Recordemos que en el año 2014, la Asamblea Legislativa hizo una reforma al Artículo 63 de la Constitución de la República, donde se establece que: “El Salvador reconoce a los Pueblos Indígenas y adoptará políticas a fin de mantener y desarrollar su identidad étnica y cultural, cosmovisión, valores y espiritualidad”.

Al mismo tiempo el Artículo 62 reza de la siguiente manera: “Las lenguas autóctonas que se hablan en el territorio nacional forman parte del patrimonio cultural y serán objeto de preservación, difusión y respeto.”

También tenemos un artículo en La Ley de Cultura, Sección segunda, Definiciones, Derechos y Garantías, en su Artículo 9 dice que: “El castellano es la lengua oficial de El Salvador y constituye parte de los bienes constitutivos del patrimonio cultural, al que pertenecen igualmente las lenguas de los pueblos indígenas, ya sean vivas o en proceso de rescate. El Estado está obligado a promover y conservar en todo el territorio el rescate, la enseñanza y el respeto de las lenguas ancestrales”.

Además, existen otros documentos cuya finalidad es amparar a los pueblos indígenas, pero siguen sin llevarse a la práctica, solamente los tenemos en papel como La Política Pública Para Los Pueblos Indígenas publicada en el 2017, La Política Nacional de salud de los pueblos indígenas publicada en el 2018, El Plan de Acción Nacional de Los Pueblos Indígenas (Plan PIES) publicado en el 2018, y Las medidas de Protección y Salvaguardia para la conservación del bien cultura, de la lengua náhuat Publicadas el 5 de septiembre de 2017 en el Diario Oficial.

En El Salvador además de los nahuas, existían otros pueblos indígenas: Los potones, Chortis, Xincas, Kakawiras, Chorotegas y Pocomames; pero lastimosamente, sus lenguas han desaparecido y se fueron sin dejar mayores registros de ellas. Entonces ya que en El Salvador la única lengua indígena que nos queda es el náhuat, no es posible que nos quedemos de brazos cruzados esperando su fin.

Puntualmente me dirigiría a los ministerios de cultura y de educación de nuestro país para que creen proyectos en las que los nahuahablantes puedan participar activamente para contribuir en la salvaguarda de la lengua, y la revitalización de la misma. Además capacitando a docentes con la ayuda de nahuahablantes para introducir en el pensum de estudio una materia en donde los estudiantes aprendan sobre la cultura y lengua náhuat.

Mi sugerencia es que la población interesada en conocer, cuidar y aprender sobre su historia y raíces haga valer sus derechos, ya vimos que hay varios artículos de la Constitución y leyes especiales que mencionan que el Estado está obligado a velar, salvaguardar y revitalizar nuestra última lengua indígena viva de El Salvador, pero es nuestro deber exigir esa protección.

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