Hablemos del traje de volcaneña

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Por: Melvin Cea

Traje de Volcaneña
Fotografía: Miguel Ángel Servellón con Hazel Castillo de modelo.
Ilustración pictórica: A. Guzmán

Si me dieran a elegir entre mostrar lo que en su momento fue el traje de la mujer del Boquerón o mostrar un traje de «espectáculo», me decantaría por mostrar el traje como fue en realidad (ya que este traje se encuentra extinto en nuestro territorio). Esta vestimenta es tan controversial no sólo por la forma en que muchos lo confeccionan, sino porque además con este traje es con el cual el FALDEO se ha ido perpetuando dentro de la danza folklórica salvadoreña.

Ante esto hay unos puntos claves que me gustaría recalcar:

En primer lugar la confección de este traje no es tan «extravagante», es decir, el vuelo de la falda es bastante discreto ya que esta era elaborada con 6 u 8 cuchillas, lo cual nos lleva a pensar que la amplitud de la falda era tal que no permitía la acción de «faldear», además, esta era adornada con revuelos hechos ÚNICAMENTE de ENCAJE y que iban adheridos a la tela.

En el caso de la blusa era de escote recatado, larga hasta la cadera, demarcada la cintura por medio de frunces y con botones en la parte posterior. El tamaño del chal era de 2 yardas de largo, lo cual evitaba que este se arrastrara por el suelo, y tenía en sus extremos un deshilado el cual anudaban de manera muy creativa para formar las barbas. Cabe mencionar que tanto la blusa como la falda eran elaboradas en colores muy vivos y el chal era de un color contrastante al resto del traje (no aplica para colores patrios).

En segundo lugar, con respecto al «faldeo» puedo decir que, aunque dota de cierta vistosidad, es una acción que se ha incrustado y se ha hecho ver como propia de las mujeres salvadoreñas, pero ERROR, nuestras mujeres NO faldean. Esto muy probablemente se introdujo por la muy recordada Morena Celarié que, después de recibir clases de danza en México, se dio a la tarea de IMPULSAR la danza folklórica salvadoreña luego de que esta se encontrase en un largo letargo después de la crisis del 32.

¿A dónde quiero llegar con esto? El traje de Volcaneña NO posee un estilo tan voluminoso, exagerado y «carnavalesco». En ese sentido, como estudiante de Danza Folklórica Salvadoreña defiendo y apoyo este punto de vista que se me ha transmitido por medio de mis maestros. Como bailarín, consciente de las ideas adoptadas por muchas personas, y en especial por directores de agrupaciones a las cuales he pertenecido y pertenezco, tengo que ser permisivo con respecto al uso de trajes de Volcaneña «pomposos» y a que implementen el «faldeo» como parte de la proyección que desean imprimirles a sus coreografías; el ser permisivo con esto NO altera mi visión de las cosas.

No busco crear un conflicto, solo pretendo transmitir un poquito de lo que sé y que considero correcto, disipar esa idea errónea que se tiene sobre lo que muchos consideran «parte» de nuestra cultura, que aprendamos a valorar lo nuestro y a ver la belleza que existe en la sencillez de las cosas.

Traje de Volcaneña
Figurín de Raúl Piedra Santa (Editorial Piedra Santa)
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