Radiografía de la nostalgia de Josué Ramos

Radiografía de la nostalgia de Josué Ramos

¿Cómo hablar del amor sin caer en los clichés? Los lectores de poesía contemporáneos suelen buscar versos que no caigan en las monótonas fórmulas ya conocidas; ese es el logro de Josué Ramos con su segundo poemario que lleva por título «Radiografía de la nostalgia», donde además de ser autentico, hace un esfuerzo encomiable por navegar en otras voces poéticas, alejándose hasta de la voz de su primer obra publicada.

Ramos decide iniciar su poemario de manera certera cuando dice: «Se entra a un poema/ como se entra a la guerra/ o al amor» (Se entra a un poema). De esa manera, apuntala el valor requerido para ser escritor, un luchador o un enamorado; todo es, según él, cuestión de decisión, entrega y sacrificio. Por eso, es claro que para este escritor su oficio es un proceso de vida. Y es que resulta interesante como su primer poema es sobre la poesía, siendo un libro tan nostálgico, quiere decir que la poesía es nostalgia condensada.

Para un escritor como Josué Ramos, el amor es una fuente de inspiración que navega entre la tristeza y el deseo. Al igual que su primer poemario «Mañana serás olvido», no abandona estos anhelos humanos que ocupan nuestros pensamientos y pesares; pero, hay un trabajo por reconstruir su tono que va desde una voz cargada de inocencia, ahora a un ser experimentado, así él nos dice: «La serpiente son estas manos/
que desconocen/ la arquitectura del pecado.»
(Génesis 3:2)

Esa experiencia en la escritura y en la vida lo vuelve, aunque en menor grado erótico, presentándonos poemas como los siguientes:

Vuelvo a tu cuerpo
para desenterrar de tu piel
las raíces de mi tacto
y amortajar
los restos olvidados de mis huellas;
para degollar
cada pájaro que –en él– dejó mi lengua,
y extraer completamente
los residuos de mi ausencia. (Vuelvo a tu cuerpo)

Otro punto a destacar de «Radiografía de la nostalgia» es que entre su abanico de símbolos ha recurrido a figuras bíblicas que se acoplan perfectamente a sus intenciones poéticas de melancolía, por ejemplo: «siento en el paladar/ las amargas secuelas/ de Caín matando a Abel» (Adán viendo a Eva mientras duerme) Además, por demás está decir que su poema titulado Genesis hace un paralelismo entre el contenido del relato bíblico y la añoranza de la voz poética.

Otro claro ejemplo de ese uso se identifica en su poema Al borde del abismo donde declara: «También comprenderás/ que Lucifer/ pensó esparcir humanidad en los hombres/ y por eso fue castigado,/ pero lo hizo bien./ Luego le otorgaron/ un reino para él solo./ Entonces/ el infierno es un lugar/ donde un hombre llora fuego/ desde el inmenso trono de su soledad.» Pero, en todos estos poemas no hay una carga religiosa imperante, sino que el escritor ha recurrido a estas imágenes universales para conectar con el lector.

Como he mencionado, Ramos ha recurrido a símbolos, y estos suelen ser «las pequeñas cosas» que se vuelven precisas cuando las leemos. Bajo esa lógica, observemos ese uso que hace el autor:

  • La computadora, se amolda a una vida así: «Escribes con el rostro frente a la pupila del computador/ piensas en algo en alguien/ tus dedos son un oleaje asimétrico/ que desemboca en el teclado/ tus dedos son gotas de lluvia/ y las teclas rostros salpicados» (Soulless)
  • Una lombriz se carga del pasado y el resultado de una amor cuando expresa: «“Quise salvarte”/ pero la caña de pescar se rompió/ y lo único que extraje del río/ fue la mitad de una lombriz» (el oficio de pescar)
  • También, los murciélagos se ajustan a una evocación con las siguientes palabras: «Abrí las puertas/ de un viejo recuerdo/ y una horda de murciélagos/ de súbito/ me trajo tu imagen.» (Nostalgia de mendigo)

Este recurso romántico de usar el entorno como reflejo del estado emocional del escritor, es un recurso clásico, pero que Ramos trabajó muy bien, ya que no nos muestra poemas con un estilo estereotipado, sino tan actuales, propios y con los que el lector se puede identificar. No nos encontramos con textos que imitan la poesías romántica; por el contrario, es un ejemplo de como el conocimiento literario puede contribuir al crecimiento del autor, reflejándonos su melancolía, soledad, angustia o hasta pasiones por medio de la lluvia, flores, pájaros, paraguas o la misma ciudad:

  • «cuánta lluvia mojará mi dolor/ hasta entonces» (Rostro perdido)
  • «Alguien anda por el jardín/ brotan de las raíces de sus manos/ flores nuevas,/ aromas a jazmines y primaveras/ invaden la casa/ y se encienden añejas canciones/ que el tiempo dejó en desuso,/ como luces antiguas.» (Recuerdo envejecido)
  • «Es de madrugada./ Tu cuerpo se confunde con el frío./ Afuera/ la niebla muestra su desnudez de humo/ y los pájaros duermen arropados por su sombra.» (Qué triste el recuerdo)
  • «llueve/ y es tarde/ desde ayer/ desde siempre/ cuando llueve en esta ciudad/ sin paraguas/ para el dolor» (Cuando llueve es tarde)

Como se puede observar en este libro, ese ser melancólico tiene sus sentimientos a flor de piel y estos no sólo habitan en él, sino que coexisten con lo que lo rodea. Así, nos encontramos a un individuo que refleja su interior con las circunstancias que lo rodean. Es nostálgico él y tiene nostalgia la tierra, la casa, la piedra, las nubes, las calles… Por ello, Josué Ramos ha hecho una descripción del mundo de la nostalgia.

Para lograr ese cometido nostálgico el poeta no sólo ha hecho suyos los símbolos de su entorno, sino que con maestría ha trabajado los cierres de los poemas, para que el lector al finalizar cada texto deba bajar de esas emociones a fuertes a un proceso de reflexión donde se impregna su ser añorante. Veamos algunos de sus cierres:

  • «En este calvario/ ya no queda un solo cuervo./ El atardecer viene con olor a muerte./ La ausencia es otro rostro del olvido.» (Poema para el olvido)
  • «Y no puedo hacer otra cosa,/ salvo sorber tu recuerdo/ con nostalgia de mendigo.» (Nostalgia de mendigo)
  • «Comprendo:/ El antiguo paraíso se volvió un cementerio/ Yo el eterno sepulturero» (Muchos siglos después)

Por demás está felicitar a este autor por su nueva obra, ya reconocida con Mención de Honor del XIV Certamen Literario Ipso Facto 2024, promovido por Editorial EquiZZero. Pues ha demostrado oficio de escritor, razón por la cual su poesía refleja un esfuerzo de valorar la palabra escrita.

Al finalizar esta lectura se vislumbra un trabajo de compromiso, que de seguir así dará como resultado un referente de poesía de gran calidad. Con ese deseo, solo se puede esperar que pronto podamos leer nuevos campos de visión donde Josué Ramos nos saque de esta bella nostalgia donde nos ha dejado con su último libro.

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Javier Iraheta