Cuatro minificciones de Camilo Montecinos

Camilo Montecinos, escritor chileno
Camilo Montecinos, escritor chileno| Fotografía cortesía de C. Montecinos.

Camilo Montecinos |Microrrelato| Chile

Camilo Montecinos es un escritor, profesor y gestor cultural chileno. Es autor del libro de microficción “Golpes sobre la mesa” ( 2017). Asimismo, sus textos han sido publicados en antologías y revistas literarias de Chile, Perú, Argentina, Uruguay, Colombia, Venezuela, México y España. Ha realizado varios talleres de fomento lector, escritura creativa y charlas sobre microficción. El año 2017 obtuvo la Beca a la Creación Literaria del Ministerio de las Culturas de Chile.

Montecinos es miembro del colectivo internacional «Minificcionistas Pandémicos», su obra, como te podrás dar cuenta a continuación, está nutrida con cierta carga social, en ellos se plasman realidades anónimas de violencia intrafamiliar, abuso sexual y manipulación del discurso. En seguida te compartimos cuatro minificciones de Camilo Montecinos.

El dato Escondido

Mamá nos mira con rabia y desdén. Dice que por nuestra culpa perderá a papá, que somos exageradas, que fueron solo unas pataditas y un golpe en la cara. Dice que todas las familias tienen problemas, que no fue para tanto, que papá perderá el trabajo, que irá a la cárcel y quién sabe cuántas otras consecuencias más. Mientras la escucho, pongo una mano sobre mi vientre, temiendo que mamá descubra el resto de la historia.

Biografía inconclusa

Nació el 4 de octubre del 2007, cursa cuarto básico y le gusta el deporte. Murió un viernes de abril del 2015. El viernes siguiente murió otra vez, y al siguiente viernes lo mismo.

Y así muere cada viernes, cuando el padrastro abre la puerta de la pequeña habitación y apaga la luz.

Crimen perfecto

Enciendes la radio para quebrar el silencio. Piensas en ella y temes volver, temes olvidar los detalles y que las cosas no salgan como las planeaste. Sin embargo, ese temor es pasajero. Al instante recobras la confianza y la certeza de que todo marcha bien.

La calma de tu hogar se asoma entre las luces intermitentes de una ciudad pequeña, tranquila, calurosa. Te preguntas por qué y esa interrogante te lleva a las respuestas, a desear dar marcha atrás de inmediato. Te arrepientes, pero no basta arrepentirse para volver el tiempo atrás e intentar que los hechos tomen otro rumbo. Entiendes que ya es tarde, comprendes que no será tuya ni de nadie, que sus restos no aparecerán y nadie sospechará que está muerta.

Leerán la carta y creerán que se fue lejos, muy lejos, como tú en esta noche oscura y solitaria.

Cuento de infancia

A caperucita no le asustaba del lobo su aspecto físico, su pelaje despeinado, su pinta de canino de cuarta, ni sus cicatrices de las que algunas veces se vanagloriaba. Le asustaba en realidad su capacidad de verborrea, de persuasión, su oralidad tan elocuente, con la que engañaba a todos en el bosque y era proclamado como un líder. Le causaba terror su capacidad de pasar desapercibido a través de la palabra y comerse de vez en cuando abuelitas y caperuzas inocentes como ella; eso la intimidaba, le ponía los pelos de punta y hasta, podría asegurarse, le atraía un poquito.

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