El Frente de Guerra, un relato personal sobre el conflicto armado

El Frente de Guerra por Steve Martínez.

El libro El Frente de Guerra es una breve narración escrita por Steve Martínez sobre las vivencias contadas por Simón Martínez después del conflicto armado en El Salvador de 1980-1992. Constituye una serie de descripciones desde los recuerdos ya casi olvidados, las vivencias personales y una pequeña parte de la historia en las montañas de un ex cuadro político guerrillero. Su diario escrito en páginas sueltas y polvorientas por el paso de los años, nos revela datos importantes de algunos hechos ocurridos durante la guerra, de los años de dictaduras militares y por su puesto de las luchas revolucionarias en contra del sistema político de ese momento.

El personaje principal de la historia perteneció a la guerrilla salvadoreña durante la década del conflicto armado, conocido entre sus compañeros por el seudónimo de “Chuzito”, quién se había iniciado desde la década de 1974 en el movimiento campesino llamado Unión de los Trabajadores del Campo (UTC). Para los años posteriores de la década de 1980 pasó a formar parte de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), en el volcán de San Vicente, una organización política militar que fue considerada como uno de los principales cinco brazos armados más importantes de acción revolucionaria del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Para Steve Martínez, periodista que ha publicado y prologa la obra “El rescate a la memoria histórica por su parte siempre será un factor importante en el desarrollo político y social de nuestro país y, para la conservación necesaria de la historia en su propia esencia como un eslabón que marca pautas en el presente y futuro de toda una nación”.

Martínez presenta su obra como un relato impregnado de confianza ya que es un libro que estuvo trabajando desde hace mucho tiempo con apoyo de su abuelo, en ese sentido, es un relato personal de su abuelo durante el conflicto y su participación en la guerrilla.

La obra constituye un testimonio de la historia salvadoreña ya que también incluye relatos de sobrevivencia en algunas masacres cometidas por el Ejército Salvadoreño, entre éstas se encuentra la masacre de la Finca Peña del 4 de junio de 1981, en San Vicente, ejecutada por la Quinta Brigada de Infantería de La Fuerza Armada. En el libro se aborda esa masacre porque el abuelo del autor sobrevivió a dicho suceso.

Para animarte a la lectura de este testimonio, te presentamos un pequeño extracto tomado del libro.

Nosotros llevábamos pocos alimentos y agua, pese a que toda la mañana habíamos estado caminando sin descansar, pues al medio día nos detuvimos en un cafetal de la “Finca Antioca” para comer y beber un poco de agua, ese lugar era unaladera, pero aún tenía bastante vegetación que nos cubría, algunas compañeras comenzaron a repartir algo de los alimentos, eran unas pequeñas bolsas de avena quaker con azúcar, eso estábamos almorzando. Yo sentía algo de temor a que la tropa siguiera detrás de nosotros, detectando las pateadas sobre el cafetal, ese era un aspecto que nos delataba.

Como a la 1:30 pm seguimos caminando, ya había comenzado a lloviznar un poco, todos estaban esperanzados en llegar lo más pronto posible, varias personas preguntaban a cada rato si ya estábamos llegando o cuanto camino faltaba, algunos estaban desesperados y agotados, la verdad es que yo tampoco conocía muy bien, simplemente íbamos siguiendo al guía, tratando de escapar de la invasión, pero yo seguía más preocupado pensando en que el ejército nos hubiese detectado. 

Al fin, fue a media tarde que llegamos a la Finca Peña, se instaló rápidamente una cocina a la par de un galerón que ahí se encontraba, el lugar era una planicie donde se ponía a secar café, pues las compañeras comenzaron a colocar los comales, pusimos café en unas ollas, otros cocieron maíz, prepararon la masa  y se pusieron a echar las tortillas, a todo eso ya eran como las cuatro de la tarde y seguía lloviendo, cada vez más fuerte, pues mientras que aquellas mujeres estaban cocinando, en la galera ya se habían acomodado los niños, otras mujeres y ancianos, quienes estaban descansando y protegiéndose de la lluvia, sin embargo, a la hora que nosotros llegamos ya habían otros grupos de personas, compañeras y compañeros de otros lugares refugiándose en la galera, si no me equivoco ellos habían salido huyendo desde los cantones vecinos para refugiarse ahí mismo, El Coyolito, La Iberia, Piedra Grande, Chinameca, San Juan Nonualco y Tecoluca.

En total ya éramos más de 800 personas que estábamos refugiadas escapando de la invasión que había metido el ejército, pues luego la lluvia comenzó a caer todavía más fuerte, yo me acerqué a la cocina junto con Amílcar, los dos nos fuimos a parar a la par de un árbol de Amate que estaba lindando a un lado del pequeño rancho, el techito todavía nos cubría del agua, yo me había amarrado bien la mochila con una pita en forma de pechera y mi sombrero lo tenía empapado de agua…

Invitación a la presentación del libro.
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