Diagnóstico de nuestro periodismo cultural

Sabemos que los medios de comunicación masivos contribuyen a optimizar y mejorar los canales de información entre los individuos de las sociedades y del mundo en general. Sin embargo, estos también han sido configurados como instrumentos de dominación, influencia y manipulación cultural.

Según el periodista Iván Tubau, el periodismo cultural es la forma de conocer y difundir los productos culturales de una sociedad a través de los medios de comunicación masivos. Entonces, surgen las preguntas ¿Hay periodismo cultural en El Salvador? ¿Se difunden los productos culturales de nuestra sociedad?

La verdad es que los medios de comunicación tradicional olvidan una parte vital del quehacer periodístico, específicamente el referido a los fenómenos culturales salvadoreños. A menudo, tienden a ser páginas “faranduleras” o cuya única función es insertar patrones culturales extranjeros. Es decir, nos enfrentamos ante una doble afección del periodismo cultural salvadoreño que por un lado es reduccionista y por otro es malinchista.

El primer mal se refleja en coberturas escasas y limitadas de los productos culturales. En ese sentido, se presentan aquellos hechos que los medios consideran “importantes”, mientras discriminan un sinfín de eventos que catalogan como insignificantes o “no lucrativos”.

Es así, como se ignoran a los pueblos, pequeños grupos, artistas independientes y todo aquel productor cultural que no puede aportarle ganancias a los medios comerciales.

Sumado a esto, el periodismo cultural no asume una posición de denuncia, ya que en la mayoría de casos esta postura riñe con el periodismo tradicional. En esa lógica, se minimiza el periodismo cultural a simple entretenimiento.

El segundo mal está fuertemente ligado a la dependencia cultural, se nos presentan notas periodísticas sobre música, teatro y cine extranjero, pero soterrando a la producción nacional.

Los lectores o audiencias se encuentran frente a una serie de productos periodísticos que distan de nuestra realidad y contexto nacional. Se nos presentan patrones de vida  incongruentes con nuestras raíces y costumbres. Y en el peor de los casos información poco sustanciosa o sobre “iconos” culturales con modos de vida impropios.

De esa manera, nuestro periodismo cultural contribuye no sólo a presentar esta especialidad periodística como una sección sin importancia; además, cumple una función anti ética, al difundir el aprecio por lo extranjero antes que lo propio.

Existen muchos periodistas capacitados y con deseos de ejercer un periodismo responsable y especializado, sin embargo, se hunden en los mares del periodismo salvadoreño que va más encaminado a la producción de ganancias económicas.

El periodismo cultural es una necesidad porque es cultura. Al ser producción humana y social constituye parte de los nuestro.

Es tiempo de cambiar mentalidades, de difundir nuestra cultura, de denunciar la violación a los derechos culturales como la identidad, la lengua, el patrimonio, el arte… es tiempo de perfeccionar nuestro periodismo cultural.

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